Hace unos dias iba caminando por el frente del correo de Miches y veo frente a mi una señora de unos 55 años, ojos verdosos, cabello castaño y delgada, viene agarrándo la cerca que protege el correo, como tratando de no caerse, yo reduzco el paso y disimuladamente me preparo a socorrerla en caso de que vaya a caer pero sigo caminando, ella pasa por mi lado y veo que casi no puede respirar, tiene la boca abierta como queriéndo halar aire y los ojos muy abiertos con la mirada perdida hacia arriba, cuando ya estoy detrás de ella, le sale un grito fuerte: "aaayy", al mismo tiempo sus piernas se debilitan, pero cuando va a caer yo la levanto metiéndole mis brazos por debajo de los suyos y le pregunto que si quiere que la lleve al hospital, que estamos cerca, pero ella se niega, su dolor es tan fuerte que solo puede decir que no, moviendo la cabeza. Le pregunto si tiene problemas de presión cardiaca y recibo otra respuesta negativa, sigo preguntando como un idiota que nada entiende "¿entonces que le pasa señora?" a lo que me contesta a todo pulmón y como si fuesen sus últimas palabras en su miserable vida: "Problemas que hay en mi casa que no se acaban señores..." La señora no puede siquiera hablar, su dolor solo le permite gritar. Luego se acerca un señor tratando de ayudar pero no hay forma de ayudarla, solo podemos agarrarla para que se mantenga en pie... A la distancia se escucha una voz que dice: "mamá nooo..." Es una joven demacrada que al parecer es su hija, viene llorando tambien y le dice: "Mamá no me haga eso, no me haga eso... "
Como es su hija la dejamos a cargo. Ellas siguen caminando hacia el Parque que está frente al Dr. Vargas y se sientan allí. Yo seguí para mi lugar de trabajo. Pasaron varias horas y me dirijo al lugar donde vivo y me encuentro a la señora y su hija sentadas una al lado de la otra mirando hacia el suelo pensativas, no hay palabras...
Todo me causó gran curiosidad y cuando investigué supe que no era para menos la situación de la señora, pues tiene dos hijos que viven con ella que son adictos a la cocaína incluyendo a la hija con que estaba sentada, el otro le roba la mercancía (ropa, cortinas, sábanas, etc.) que ella vende casa por casa, para venderlas él por chilata para comprar la cocaína...
Esta es una escena que se repetirá muchas veces si los padres, madres, maestros, iglesia y demas instituciones no ponen asunto a la drogadiccion en Miches...
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