La aprobación del artículo que consagra la protección de la vida en la nueva Constitución, ahora bajo estudio, es un paso trascendental en la afirmación del más sagrado derecho de los seres humanos.La vida, que sólo Dios da, no puede quitarla nadie, sea cual sea el artilugio o el pretexto que pretenda justificar lo contrario.
Establecer la premisa de que la vida comienza en el momento mismo de la concepción y que hay que respetarla hasta la muerte, cierra el paso a aquellos que insisten en dar visos de legitimidad a otras formas de muerte provocada o “asistida”.
Se quiso persuadir a los legisladores de que la vida de un feto comienza a las veinte semanas (cuando la madre tiene prÂcticamente cuatro meses de embarazo), con la finalidad de que se abriera la brecha para justificar el aborto, terapeútico o no. España, donde el aborto fue despenalizado, ha visto subir a más de 102 mil los abortos provocados, un verdadero holocausto. ¿Puede alguien afirmar que 102 mil mujeres corrían peligro de morir?
Afortunadamente la mayoría de los asambleístas dominicanos no cayó en ese gancho y, en un voto mayoritario e incuestionable, dijo sí a la vida, a un derecho que muchos quisieron “administrar” a su modo y conveniencia.
YOLEROS.COM, que asumió pública y responsablemente una postura de rechazo absoluto a estas pretensiones anti-vida, estima que la decisión de ayer de los legisladores apunta una victoria más de la razón, la sensatez y la defensa de los derechos de los seres humanos en un mundo que a menudo quiere olvidar y rechazar a Dios, nuestro Creador.
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